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sábado, 20 de febrero de 2016

Reto 1: Nunca serás mi superhéroe

¡Hola, mis pequeños cronistas!
Vuelven los sábados de relatos. Hacía mucho que no me escribía, me siento super oxidada. Pero bueno, esta es mi primera contribución al reto "Plot Twist" de Eleazar Writes (con retraso, sorry) y corresponde al Bloque 2 de Enero: Tu personaje es alcanzado por un rayo ¿Qué le ocurre a partir de ahora?
Espero que os guste


   Lo primero que vi al despertar fue oscuridad.
  Flotaba en una inmensidad etérea, sin luz, sin gravedad, sin tiempo. No tenía claro si de verdad había despertado o continuaba con los ojos cerrados. Nada cambiaba. Solo vacío, negro, noche, nada. ¿Cómo había llegado allí?
   Intenté caminar pero mis pies solo parecían mover aire y no estaba seguro si conseguía avanzar aunque solo fuera unos metros. A pesar de que adelantaba mis brazos en busca de algo a lo que sostenerme, no encontré nada. Ni siquiera podía ver mis manos delante de mi cara. Me estaba asustando, no recordaba nada. ¿Estaba dormido? ¿Inconsciente? O peor ¿Estaba muerto?
Si era esto último, estaba algo decepcionado. No había visto a la Muerte en si misma, como tantas veces relataba Terry Pratchett. Por no ver, no sabía que demonios había pasado y eso me estaba creando un pequeño ataque de ansiedad, o lo más parecido a uno que pudiera existir en ese universo en medio de ninguna parte.
   Mi mente divagaba. Entre el miedo y la ignorancia un pequeño pedazo de mi estaba intentando enlazar con la última imagen que pudiera recordar. Que me pudiera decir como había terminado allí. Pero no había nada. Solo recordaba gritos sordos llenos de pánico, un gran estruendo, como si la tierra se hubiera abierto bajo mis pies; y luz. Mucha, demasiada luz. Blanca, cegadora; tanto que me quemaba. ¿Fuego?, Negué con fuerza. No, no eran llamas. Había caído algo del cielo y me había dado. Si, estaba seguro.

   Entonces lo recordé.
   Fue como si un relámpago cruzara mi mente. Literalmente. Eso es lo que me había pasado.

   Estábamos de camping, había empezado a llover y se me había complicado un poco el desmantelar la tienda de campaña. Una maldita barra de metal que sujetaba malamente la sucia lona había hecho de para rayos. Mierda. Estaba muerto.
   Hice amago de intentar caminar en círculos, pero tras una patadas al vacío me di cuenta de la estupidez que intentaba hacer. Estaba flotando, y cuanto antes me acostumbrara al hecho sería más sencillo para mi, al fin y al cabo, iba a quedarme allí toda la eternidad y tenía pinta de ser muy aburrido y decepcionante. ¿Dónde estaba mi reencarnación? ¿Y el Paraíso? O el Infierno, ya puestos. No me creía que no hubiera nada después de la muerte. Una vez más, literalmente.

   No, aquí pasaba algo.
  Las religiones se habían esforzado muchos en hacernos creer que había un mundo maravilloso al final de nuestras vidas para que al final solo fuera esto. Tenía que estar en otra parte ¿Tal vez el Limbo? Era muy probable y eso explicaría porque aun sentía la quemazón en las manos de cuando me calló el rayo. No estaba muerto, estaba en coma. Eso también podría ser posible. Se habían dado casos de gente que sobrevivía tras caerle un rayo encima. Luego les quedaba la marca de guerra por el cuerpo. Cicatrices para enseñar en la playa, no me importaría.

   O mejor: tener superpoderes.
  ¡Que me había caído un rayo encima! ¿Habría sido Thor? ¡Sería el siguiente Thor! Tendría un martillo super chulo con el que destrozar alienígenas ¡Lucharía con los Avengers! Sería tan guay. Aunque...no me caía bien Capitán América y seguir sus órdenes sería un coñazo. No me importaría no estar con los Avengers, aunque me perdiera chicas guapas como la Bruja Escarlata.
    No, no sería Thor...¡Sería Flash!
   Si, por favor. Que me despertara y tuviera el poder del rayo corriendo por mis venas. Mis células. ¡Sería la persona más rápida del mundo! Hasta podría viajar en el tiempo ¿Quién no sueña eso? Y viviría aventuras, y podría levantarme tarde sin preocuparme si voy muy justo a clase. Ya me lo imagino. Me despertaría, todos preocupados viendo como abro los ojos después de meses en coma, y entonces sentiría los cambios de mi cuerpo. Tendría que ir pensando en el diseño de mi traje, porque no me ocurriría plagiar el de Flash. Tal vez algo blanco, o azul. Si, de ese tono de la luz del fondo. Parece una estrella titilante en la lejanía. No se si debería investigarla. Espera ¿se está acercando? ¿¡Qué demonios pasa!?

   – ¿Carlos? Carlos, despierta.
   – ¿Qué? ¿Donde…? - pregunté entre balbuceos.
   – Estamos en el hospital. Tío que susto nos has dado. Llevas inconsciente un par de horas– suspiró mi amigo.
   – ¿Sólo un par de horas? Entonces...¿No soy Flash?
   – ¿Flash? – rió– . Solo eres un idiota con mucha suerte y las manos quemadas. Deja los superhéroes para los cómic.






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