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viernes, 7 de agosto de 2015

El regreso de Bruna Husky

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais..., atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia... Es hora de morir.
Blade Runner


   El ser humano tiene el gran fallo de pensar que es inmortal, o al menos, deja de lado ese fatídico destino en pos de disfrutar de los escasos años en los que estará vivo. Nunca se dedica a pensar, que un día ya no estará en el mundo, y gracias a un ser todopoderoso, no es consciente del día exacto en que su existencia llegará a su fin. ¿Os imagináis vivir sabiendo el día exacto de vuestra muerte? Eso es algo impensable... a no ser que seas una replicante que viva en el Madrid de 2109 y a la que solo le queden tres años, ocho meses y treinta días de vida.

   Así es, Rosa Montero ha regresado, y no viene sola. Desde su presentación en Lágrimas en la lluvia, la detective Bruna Husky, vuelve en una maravillosa aventura con El peso del corazón. Y es que a pesar de su corta existencia, esta impetuosa rep tiene mucho que contar antes de que llegue su horrible TTT (Tumor Total Tecno)

   Esta vez, Bruna se verá envuelta en un caso que la llevará hasta los mismísimos confines de los Estados Unidos de la Tierra y donde se las tendrá que ver con un enemigo aun mayor que el plasma negro: la radiactividad.
El encontronazo con una impertinente niña rusa, será el detonante de salida para dar comienzo a un peligroso viaje entre la Tierra y el Reino de Labarí, que la llevará a descubrir la bestia más sanguinaria y mortífera que el hombre ha podido crear y que se halla dormida bajo tierra. ¿Su nombre? Onkalo.

   En esta nueva entrega, Rosa Montero nos deja ver a una Bruna Husky aún más temerosa de su destino. Sabiendo que el fin se acerca, la rep se ve frustrada y atrapada en una existencia que se agota por momentos. Además, por culpa del regalo (o maldición) que le otorgó su memorista, Nopal, Bruna se ve demasiado humana para relacionarse con reps, pero demasiado tecnohumana como para estar cerca del ser humano. Considerándose un monstruo entre los monstruos, rehuye de las emociones y del afecto y busca cobijo en el vino y en la pasión que a veces le otorga el tosco y seco comisario Paul Lizard.

   Si se me permite una licencia, aquí tenemos una palabra para las mujeres como Bruna: toxo.
Ella no busca el cariño y el afecto de alguien, pero al mismo tiempo, quiere querer y ser querida, pues piensa que así podrá llenar el vacío que tiene dentro; y en cuestión de segundos, cambia completamente y se nos presenta una chica dura como el acero y resentida con el mundo, que piensa que los sentimientos solo te debilitan y te hacen vulnerable.
Los humanos podrán vivir años, pero ella tiene los días contados ¿Para que buscar el cariño en otros? ¿De que sirve? La muerte para ella es algo demasiado presente y va a tener que pasar por mucho sufrimiento y dolor para entender que al final, tarde o temprano, a todos nos tocará encararnos con la Dama de Negro.

   En mi opinión, el personaje de Bruna ha dado un gran salto de madurez en esta nueva novela.
Ya al final de Lágrimas en la lluvia, Rosa Montero nos había demostrado como hasta una rep de combate puede ser más humana que cualquiera de nosotros, pero en está ocasión, Bruna ha alcanzado la humanidad por completo. Fuera consolando a una niña asustada, dándose cuenta del destino inalterable que a todos nos alcanza, dejándose caer en los brazos del cariño, lidiando con lo más parecido al amor o en el desprecio más absoluto por la raza humana (representado por la simpática sociedad retrógrada, anticuada y medievalista del Reino de Labari), Bruna por fin consigue ver esa luz al final del túnel que son las cosas buenas que nos da la vida. La esperanza, la belleza de la naturaleza, la candidez y la inocencia.

   Es muy posible que haya visto más de lo que hay en la novela, pero realmente se llega a captar el cambio de su resignación más derrotista, hacía un nuevo amanecer.

   Toda esta madurez se ve enmarcada, en lo que se podría llamar el mundo más real que Rosa Montero ha creado. Sé que el contexto es un Madrid futurista del siglo XXII, pero no podría ser más crudo con la realidad que vivimos.
Corrupción, superpoblación, guerras que ni aparecen en los medios, espionaje entre gobiernos, corrupción, contrabando, asesinatos, hipocresía, vanidad... La lista es larga, pero podríamos decir que la demanda más importante en esta novela, es el preocupante problema de la contaminación en nuestro planeta.
La creación de Zonas Cero, de espacios naturales protegidos, de impuestos sobre el aire, la radioactividad o la extinción de especies, no parece tan sacado de la ciencia ficción o de la mente de la autora. Es más real de lo que pensamos o de lo que queremos pensar, pues la ignorancia es un lugar muy cómodo pero también peligroso a largo plazo.
Pienso que la novela tiene una denuncia bien marcada hacía este tema. Que esté escrito de forma tan fluida y entretenida, no significa que debamos obviar el mensaje intrínseco que se esconde en sus líneas.

   Ya para finalizar, no puedo decir que la novela sea perfecta en su totalidad.
La narrativa es inmejorable, nada pesada, engancha y siempre nos mantiene inmersos en la complejidad que es la mente de la protagonista. Además, nos trae a viejos conocidos de la anterior entrega, como Nopal, Lizard o el viejo Yiannis, que son tan queridos por los seguidos.
Pero también incluye nuevos personajes, que si bien impactan durante el transcurso de los hechos por sus actuaciones en la trama, algunos de ellos parecen metidos un poco a presión, como si la autora intentara insertarlos en la historia solamente para representaran eso que Bruna necesita. No se bien que le llevó a la autora a incluirlos en la novela (sus razones son muy respetadas, esto solo es la opinión de una lectora) pero personalmente me parece que sobran. El mensaje y la función están claros, pero no llegan a encajar del todo. Dan la impresión de ser unos añadidos que no tienen más futuro que el que se les da en la propia novela.

   Crítica a parte, sigue siendo un libro muy recomendable, siempre que os hayáis leído Lágrimas en la lluvia y estéis metidos al completo en el real y futurista mundo que ha creado Rosa Montero.


Estoy deseando que escriba la tercera y última parte de las aventuras de Bruna Husky y compartir con ella los pocos años que le quede de existencia, aunque al final, todos esos momentos quedarán en el olvido, como lágrimas en la lluvia... pero eso no significa que no valga la pena vivirlos.

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