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lunes, 31 de agosto de 2015

Escribe o no escribas, pero no lo intentes

No se es escritor por haber elegido decir ciertas cosas,
sino por la forma en que se digan”
Jean Paul Sartre

Uno de mis mayores placeres, es dar un paseo por mi ciudad y terminarlo en mi librería favorita para ojear las novedades del mes. Mis pies me llevaban directamente hacía ese rinconcito junto a la entrada, donde con premeditado cuidado, los dependientes colocan de forma vistosa los nuevos best-sellers y otros volúmenes que prometen ser un éxito de ventas. Solía ojear las primeras páginas para ver si el libro valía la pena y tal vez echarle un vistazo más adelante. Después, me movía al fondo de la tienda, donde la luz y el ruido de la calle no molestan, y buscaba entre las enormes estanterías con libros sin ordenar, algún tesoro que llevarme a casa, o que me entretuviera el rato que estaría allí dentro hasta que me pillaran leyendo sin permiso.
Me encantaba pasar el rato en la librería y descubrir libros nuevos que me transportaran a los mundos que allí se encerraban. Universos que sus autores habían escrito con cariño y dedicación para mi. Me hacían olvidarme de la realidad, aunque solo fuera durante unos minutos.

A día de hoy, ya no paseo tanto.
Mi pequeño placer ha sido víctima del consumismo que reina en el siglo XXI, donde cualquier cosa, si vende, es válida. Hemos llegado a tal punto de degradación de la calidad, que es entrar en una librería y lo primero que encontramos es el último libro sobre la exaltación de la figura del rey, otra trilogía adolescente que ha copiado a la anterior o el libro de Belén Esteban. No entiendo que ha pasado con las historias de piratas, héroes y princesas que te hacían gritarle a las páginas por más; o de esas bellas historias de amor que te hacían leer con paquete de pañuelos al lado
¿Hasta donde vamos a llegar?

La literatura de este siglo, ha dado un cambio radical en muy pocos años, coincidiendo con la llegada de Internet.
El gigante invisible, no solo nos ha dado las facilidades para encontrar cualquier dato en cuestión de segundo, si no que nos ha proporcionado un medio de difusión gratis y a nivel global, que no sabemos como usarlo, o más bien, como llenarlo de cosas útiles. Porque estoy segura que al menos el 70% de la red (siendo optimista) está a rebosar de basura, con blogs empezados que nunca llevaron a ninguna parte, webs literarias que quedaron en el olvido o páginas sobre avistamientos de ovnis.


Junto a esto, y la llegada de plataformas de autopublicación (siendo Amazon la más conocida) nos encontramos en estos momentos con una montaña de relatos, poemas, novelas, ensayos y libros que invaden la red, haciendo que sea muy difícil encontrar las historias que realmente valen la pena.

Tim o'Reilly, un fuerte impulsor de los movimientos de libre software, afirmaba que en esta nueva generación cambiaríamos el mundo al difundir el conocimiento de personas innovadoras. Personas con ideas nuevas, originales, que podrían utilizar las herramientas de autopublicación para que fuera más fácil que llegaran a nosotros, los lectores. Pero como todo en esta vida, la herramienta no tiene de culpa de como la usan; el culpable es la persona que la usa mal.

En la autopublicación, demasiados escritores amateurs han visto la luz para lanzarse al mundo literario, publicando sin pudor alguno, historias hechas fanfics o novelas de dudoso gusto para el público, mientras que grandes escritores siguen madurando sus ideas, encerrados en casa, sin saber lo buenos que son.
Deberíamos pensar, que somos lo suficientemente listos como para diferenciar lo bueno de lo malo y así no posar la vista sobre esos atentados a la buena literatura. Pero sinceramente, desde la llegada de obras como 50 Sombras de Grey y otros pseudolibros de famosillos, escritos por el ingenuo de turno; mi fe se ha roto en mil pedazos.
No concibo, que hayamos llegado a este punto en que el llamado best-seller sean unas cientos de páginas rápidamente escritas, sin ningún valor cultural y que estén primeros en ventas, cuando libros de grandes escritores como Isaac Asimov, Terry Pratchett, Tolkien, William Joyce, Baudelaire o Victor Hugo, rezan desde el rincón más profundo de una librería, entre polvo y oscuridad, para que alguna alma bondadosa los abra y descubra las maravillas que se hayan entre sus páginas.
Y sinceramente, pienso que todo esto comenzó cuando empezamos a pensar que toda esta libertad, que todo ese mundo que nos abría Internet, nos hacía escritores. Creamos la fantasía de que cualquiera puede escribir una buena historia y que, por supuesto, cualquiera puede publicar. “Si el Rubius puede escribir un libro, entonces yo también” piensan en estos momentos los más jóvenes al ver el éxito que ha conseguido el youtuber. Lo siento, pero no, y menos, cuando le propio autor afirma que ni el lo considera libro de lectura.

Un escritor no es alguien que junta un par de letras y que publica su texto. Tampoco es alguien que narra de una forma tan terriblemente complicada para lucirse y hacer que el lector se pierda. No es estar número uno en ventas, pues a día de hoy tampoco te hace buen escritor. Un escritor no es aquel que escribe para vender y así comprase una moto nueva.
No, no puedo creer en esa idea.

El escritor de verdad, escribe porque si no su vida no tiene sentido. Practica su técnica, pone toda su inspiración y su imaginación en una historia y seguramente aun no le gustará como queda. Porque un escritor es su peor crítico y nunca estará conforme con lo que ha creado, y si es el caso contrario, es que tiene que darle un repaso.
Pero lo más importante, y es lo que hace a un escritor merecedor de tal nombre, es que llega a la gente. En cada novela, deja un pedazo muy importante de si mismo para que el lector lo disfrute y se emocione con su creación. El dinero es lo de menos, si no llegas a la gente, no has conseguido nada.

Por eso, y visto que la situación en el mundo literario no tiene aspecto de mejorar, debo atreverme a afirmar esto sin la menor vergüenza:

No todo el mundo puede ser escritor.



viernes, 28 de agosto de 2015

El Paradigma de la Normalidad

    
Estás en el tren. Una pobre señora se ha quedado dormida por el suave traqueteo sobre las vías. 
Párate un momento a observarla ¿Tiene algo raro? Sus rasgos, su forma de vestir, sus gestos, su 
complexión ¿tiene algo llamativo? Tal vez alguna peca, lunar, el pelo de colores, un grano, un 

rasguño o una marca de nacimiento ¿eso la hace diferente?
Ahora gira el rostro y observa tu reflejo en la ventanilla ¿que hay de raro en ti? Realiza una rápida y 
detallada autocrítica sobre tu aspecto. Lejos de inseguridades y complejos físicos ¿eres tan diferente ala señora que duerme? ¿que hay en ti que no sea normal?

Sois iguales, pero al mismo tiempo diferentes y aun así, estáis dentro de la normalidad. Nada destaca en ninguna de las dos, porque nada hay que destacar. No intentáis sobresalir entre los treinta 
pasajeros del vagón. Solo sois dos personas más.

Ahora piensa ¿por que no es siempre así? ¿por que diariamente nos dedicamos a buscar lo diferente 
en otras personas para criticarlas, sea bueno o malo? Fácil. Porque queremos destacar nosotros.
Conformarse con la normalidad, se siente como renunciar a nuestro individualismo, nuestro je ne saispas que nos hace únicos.


¿Y sabéis que? Tenéis razón.
Porque al final, cada uno es único en su propia y especial normalidad. Todos destacamos y todos 
somos esenciales en nuestra maravillosa y particular manera. Por eso, si cada uno es único ¿que 
ganamos criticándonos? ¿que ganamos gritando y recordando continuamente al mundo lo que hay de diferente en nosotros para que nos reconozcan?
"Yo soy gay. Soy bixesual. Hago macramé. Escribo un blog. Leo más que tu. He viajado más. Soy 
hétero. Soy nacionalista. Soy pansexual. Tengo un tatuaje en el culo. Mi vida es peor que la tuya" y muchas contestaciones similares que hemos podido oír durante infinidad de conversaciones, o lo que es peor, como presentación al conocer a alguien muevo. 
Es como si tuviéramos una necesidad obsesiva y continua de gritar lo que somos, antes de que 

siquiera la persona en cuestn pueda pararse a hablarnos y conocernos.
Que me parece muy bien la lucha de muchos grupos y organizaciones en busca de sus derechos, pero personalmente, la mejor forma de conseguir objetivos tan grandes como esos, es que primero se 
tomen sus propias situaciones con normalidad. Una pareja, es una pareja, da igual como este formada pues nunca estará fuera de la norma. Y así, con cualquier situación política o ideológica. 
Deberíamos aprender a tomar nuestras propias ambiciones como lo normal, y respetar las de los 
demás, porque, parafraseando a Nelson (Los Simpson) “ja-ja. Es diferente” 

Quemonos y concibamos nuestra propia vida dentro de esa caótica y extravagante normalidad. 

Basta ya de querer destacar sobre los demás y así sentirse superiores a ellos
Ojo, que esta bien ascender en cualquier aspecto de la vida, pero no por ello debemos convertirlo en 
nuestra marca ,en nuestro cartel gigante de neón a modo de presentación.

Todos y cada uno somos especiales. Todos tenemos algo increíble que ofrecer para de hacer de esta 
una sociedad mejor. Pero el primer paso, es aceptar la rara normalidad de los demás, y lo mas 
importante, la nuestra. 

viernes, 7 de agosto de 2015

El regreso de Bruna Husky

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais..., atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia... Es hora de morir.
Blade Runner


   El ser humano tiene el gran fallo de pensar que es inmortal, o al menos, deja de lado ese fatídico destino en pos de disfrutar de los escasos años en los que estará vivo. Nunca se dedica a pensar, que un día ya no estará en el mundo, y gracias a un ser todopoderoso, no es consciente del día exacto en que su existencia llegará a su fin. ¿Os imagináis vivir sabiendo el día exacto de vuestra muerte? Eso es algo impensable... a no ser que seas una replicante que viva en el Madrid de 2109 y a la que solo le queden tres años, ocho meses y treinta días de vida.

   Así es, Rosa Montero ha regresado, y no viene sola. Desde su presentación en Lágrimas en la lluvia, la detective Bruna Husky, vuelve en una maravillosa aventura con El peso del corazón. Y es que a pesar de su corta existencia, esta impetuosa rep tiene mucho que contar antes de que llegue su horrible TTT (Tumor Total Tecno)

   Esta vez, Bruna se verá envuelta en un caso que la llevará hasta los mismísimos confines de los Estados Unidos de la Tierra y donde se las tendrá que ver con un enemigo aun mayor que el plasma negro: la radiactividad.
El encontronazo con una impertinente niña rusa, será el detonante de salida para dar comienzo a un peligroso viaje entre la Tierra y el Reino de Labarí, que la llevará a descubrir la bestia más sanguinaria y mortífera que el hombre ha podido crear y que se halla dormida bajo tierra. ¿Su nombre? Onkalo.

   En esta nueva entrega, Rosa Montero nos deja ver a una Bruna Husky aún más temerosa de su destino. Sabiendo que el fin se acerca, la rep se ve frustrada y atrapada en una existencia que se agota por momentos. Además, por culpa del regalo (o maldición) que le otorgó su memorista, Nopal, Bruna se ve demasiado humana para relacionarse con reps, pero demasiado tecnohumana como para estar cerca del ser humano. Considerándose un monstruo entre los monstruos, rehuye de las emociones y del afecto y busca cobijo en el vino y en la pasión que a veces le otorga el tosco y seco comisario Paul Lizard.

   Si se me permite una licencia, aquí tenemos una palabra para las mujeres como Bruna: toxo.
Ella no busca el cariño y el afecto de alguien, pero al mismo tiempo, quiere querer y ser querida, pues piensa que así podrá llenar el vacío que tiene dentro; y en cuestión de segundos, cambia completamente y se nos presenta una chica dura como el acero y resentida con el mundo, que piensa que los sentimientos solo te debilitan y te hacen vulnerable.
Los humanos podrán vivir años, pero ella tiene los días contados ¿Para que buscar el cariño en otros? ¿De que sirve? La muerte para ella es algo demasiado presente y va a tener que pasar por mucho sufrimiento y dolor para entender que al final, tarde o temprano, a todos nos tocará encararnos con la Dama de Negro.

   En mi opinión, el personaje de Bruna ha dado un gran salto de madurez en esta nueva novela.
Ya al final de Lágrimas en la lluvia, Rosa Montero nos había demostrado como hasta una rep de combate puede ser más humana que cualquiera de nosotros, pero en está ocasión, Bruna ha alcanzado la humanidad por completo. Fuera consolando a una niña asustada, dándose cuenta del destino inalterable que a todos nos alcanza, dejándose caer en los brazos del cariño, lidiando con lo más parecido al amor o en el desprecio más absoluto por la raza humana (representado por la simpática sociedad retrógrada, anticuada y medievalista del Reino de Labari), Bruna por fin consigue ver esa luz al final del túnel que son las cosas buenas que nos da la vida. La esperanza, la belleza de la naturaleza, la candidez y la inocencia.

   Es muy posible que haya visto más de lo que hay en la novela, pero realmente se llega a captar el cambio de su resignación más derrotista, hacía un nuevo amanecer.

   Toda esta madurez se ve enmarcada, en lo que se podría llamar el mundo más real que Rosa Montero ha creado. Sé que el contexto es un Madrid futurista del siglo XXII, pero no podría ser más crudo con la realidad que vivimos.
Corrupción, superpoblación, guerras que ni aparecen en los medios, espionaje entre gobiernos, corrupción, contrabando, asesinatos, hipocresía, vanidad... La lista es larga, pero podríamos decir que la demanda más importante en esta novela, es el preocupante problema de la contaminación en nuestro planeta.
La creación de Zonas Cero, de espacios naturales protegidos, de impuestos sobre el aire, la radioactividad o la extinción de especies, no parece tan sacado de la ciencia ficción o de la mente de la autora. Es más real de lo que pensamos o de lo que queremos pensar, pues la ignorancia es un lugar muy cómodo pero también peligroso a largo plazo.
Pienso que la novela tiene una denuncia bien marcada hacía este tema. Que esté escrito de forma tan fluida y entretenida, no significa que debamos obviar el mensaje intrínseco que se esconde en sus líneas.

   Ya para finalizar, no puedo decir que la novela sea perfecta en su totalidad.
La narrativa es inmejorable, nada pesada, engancha y siempre nos mantiene inmersos en la complejidad que es la mente de la protagonista. Además, nos trae a viejos conocidos de la anterior entrega, como Nopal, Lizard o el viejo Yiannis, que son tan queridos por los seguidos.
Pero también incluye nuevos personajes, que si bien impactan durante el transcurso de los hechos por sus actuaciones en la trama, algunos de ellos parecen metidos un poco a presión, como si la autora intentara insertarlos en la historia solamente para representaran eso que Bruna necesita. No se bien que le llevó a la autora a incluirlos en la novela (sus razones son muy respetadas, esto solo es la opinión de una lectora) pero personalmente me parece que sobran. El mensaje y la función están claros, pero no llegan a encajar del todo. Dan la impresión de ser unos añadidos que no tienen más futuro que el que se les da en la propia novela.

   Crítica a parte, sigue siendo un libro muy recomendable, siempre que os hayáis leído Lágrimas en la lluvia y estéis metidos al completo en el real y futurista mundo que ha creado Rosa Montero.


Estoy deseando que escriba la tercera y última parte de las aventuras de Bruna Husky y compartir con ella los pocos años que le quede de existencia, aunque al final, todos esos momentos quedarán en el olvido, como lágrimas en la lluvia... pero eso no significa que no valga la pena vivirlos.

jueves, 6 de agosto de 2015

Over the Garden Wall y el agradable paseo a lo Desconocido

Somewhere lost in the clouded annals of history,
lies a place that few have seen.
A mysterious place, called The Unknown.
where long-forgotten stories are revealed to those who travel through the wood.

   Ven y aventúrate a lo más profundo de lo Desconocido de mano del inseguro Wirt, su inocente e ingenuo hermano pequeño Greg, su rana cantarina y Beatriz, una humana convertida en pájaro azul por culpa de una maldición, y síguelos en su largo viaje de regreso a casa.
Pero cuidado, el camino no es seguro. Entre las sombras del bosque se esconde un temible enemigo: La Bestia, que hará hasta lo imposible para que los niños nunca lleguen a su destino y queden atrapados en lo Desconocido, convertidos en árboles de Edelwood para toda la eternidad.

   Over the Garden Wall es la primera miniserie emitida por el canal de animación Cartoon Network, concebida por Patrick McHale, uno de los directores creativos de la famosa serie Hora de Aventuras.
Si bien esta miniserie fue pensada en el 2004, no fue hasta el pasado año cuando la directiva del canal le dio el visto bueno, creando un piloto que seria el detonante para esta pequeña aventura de 10 episodios que ha cautivado a millones de espectadores, independientemente de su edad.

  Esta pequeña obra de arte animada, no solo nos presenta un estilo de dibujo bien depurado donde deja entrever su paso por Hora de Aventuras y una gran influencia de Gustave Doré, si no que se puede apreciar perfectamente el cariño que tiene el autor hacia esta serie, donde se esfuerza en conseguir una escenografía tétrica y a la vez infantil, llena de esperanza y siempre fiel a la idea original.
Junto a esto no debemos olvidar la maravillosa elección de banda sonora, tan heterogénea, que podemos saltar desde una cautivadora voz de barítono, a una inocente y absurda canción infantil, demostrando asi la madurez sobre la que está creada esta historia y al mismo tiempo, el público al que va dirigida.

   Pero estos aspectos son solo la superficie de lo que esconde Over the Garden Wall. Porque, del mismo modo que el bosque de lo Desconocido tiene sus secretos, la propia serie los tiene y podemos descubrirlos si observamos con atención, pues nada es lo que parece ser

   Cierto que no es hasta casi al final de la miniserie cuando nos damos cuenta de la realidad que hemos vivido durante todo el viaje. El verdadero camino que recorren Wirt y Greg, no es el de regreso a casa: es el de regreso a la vida.
El bosque de lo Desconocido es lo que nosotros llamamos “El Purgatorio”, un lugar que muy pocos han visto y regresado para contar los horrores que allí moran. Un paso entre la vida y la muerte, donde muchas almas condenadas vagan durante toda la eternidad sin poder avanzar, porque tienen algo pendiente, o han sido víctimas de Adelaide, la Moira que allí vive, o porque fueron engañados por la Bestia, la mísmisima personificación de la Muerte.
   Teniendo esto en cuenta, llegamos a pensar que todas las personas que viven en lo Desconocido, son almas atrapadas, y que al igual que el escalofriante bosque en el que viven, nunca son lo que parecen ser. Todos quieren algo. Pero todos tienen buen corazón.
   Un pobre leñador que tomó malas decisiones por amor, una tía que permite que la vean como una bruja por proteger lo que más quiere, un rey calabaza que da segundas oportunidades, una profesora melodrámatica o un barco lleno de ranas elegantes, son solo algunos de los maravillosos personajes que han quedado atascados en este pasó al más allá.

   Por supuesto, nadie es consciente de su situación o al menos, no de forma directa, como nos pasa a nosotros al seguir sus aventuras.
Es tan imperceptible que no nos damos cuenta pero, episodio a episodio, entramos dentro de la historia, nos identificamos con los protagonistas, queremos que vuelvan a casa, mientras que en nuestro interior, sabemos la verdad y no queremos creerla, como ocurre en la vida real.
   Sabemos que allí pasa algo mucho más grande de lo que podríamos imaginar, algo tan mágico, desconocido y que escapa tanto de nuestro control, que no queremos creer, pero siempre está ahí. El destino al que todos llegaremos algún día y que esperamos que Wirt y Greg no terminen allí.

   Es la dulcificación de la muerte para los ojos más inocentes. Una forma nueva y novedosa de hacer algo tan terrorífico y desconocido, en algo natural, divertido, y hasta en algunas ocasiones, emocionante. Eso es Over the Garden Wall ¿Te atreves a adentrarte en lo Desconocido?