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lunes, 27 de julio de 2015

Inside Out. El regreso de Pixar.


 ¿Nunca miras a alguien y te preguntas “¿Qué se le pasará por la cabeza?”?

   Esto pensó Pete Docter cuando vio el drástico cambio que había pegado su hija de 11 años, producto de esa odiosa fase de la adolescencia. Pero lo que para muchos nos podría parecer una pregunta cotidiana, para Docter fue el pistoletazo de salida para crear la gran obra maestra que es Inside Out (horriblemente traducido al castellano como “Del Revés”).
   Y es que crecer nunca ha sido fácil, y menos para la protagonista de la película: Riley. Una alegre niña de 11 años que se ve obligada a mudarse con sus padres desde Minnesota, su hogar, hasta San Francisco, donde tendrá que rehacer su vida. Mientras, dentro de su cabeza, cinco vocecillas gobiernan sus sentimientos: Alegría, Tristeza, Miedo, Asco e Ira. Estos, cuidan de Riley física, social y emocionalmente, haciendo que sea ella misma, aunque no son conscientes de la difícil edad que se les viene encima porque “Riley ya tiene 11 años ¿Qué puede salir mal?”

   Esta película puede situarse ya, a su segunda semana de estreno en España, como una de las obras de animación más exitosas de la productora. El creador de Up y de Monstruos S.A ha conseguido lo imposible: ponerle cara a algo tan complejo como el cerebro humano y nuestras emociones. Y es que la genialidad de Inside Out, no reside solo en sus diseños simples y coloridos, tan atractivos para el pequeño público, o en sus fantásticos diálogos (un minuto de silencio por los magníficos juegos de palabras que se perdieron con el doblaje en castellano) que le sacarán más de una carcajada al espectador adulto. No solo es eso.
   La esencia de Inside Out, lo que la convierte en una intachable obra maestra, es que es una historia atemporal. Al igual que Toy Story, se colocará como una de esas películas que da igual con la edad que la veas, siempre te tocará en lo más hondo de tu alma por ser algo tan humano y cercano. Ese es el toque Pixar que pensábamos que habían perdido tras sus fracasos en taquilla con las secuelas de Cars, Aviones y ya no hablemos de los anuncios de Buscando a Dory y Toy Story 4.
   Además, esta es la confirmación que muchos esperábamos para afirmar que ha llegado el momento, en el que el género de animación no está solo reservado para los niños pequeños. Si bien la productora ha sido pionera en este ámbito (junto con el estudio Ghibli) se podría decir que no ha sido hasta esta película donde está más patente este hecho. Es más, el propio Pete Docter en una de sus muchas entrevistas, afirmaba que la mayor labor a la hora de crear este film, no era solo la dura investigación sobre el cerebro humano, si no, como explicar visualmente algo tan complejo y que lo entendieran los adultos, pues lo niños eran mucho más intuitivos a la hora de captar conceptos tan difíciles.

   Pero me gustaría añadir, que no solo han conseguido lo que buscaban gracias a su impecable animación, si no que, la música ha jugado un papel más que importante desde el primer segundo, en el que escuchas las suaves notas evocadoras de piano sobre el fondo negro.
   A esto, podemos darle las gracias al compositor Michael Giacchino, creador de la evocadora banda sonora de Up, además de la readaptación de Jurasic World y como no, de Inside Out. Giacchino, consigue que esa inmersión que hacemos en la mente de Riley, sea mucho más real. La recreación del mundo onírico que son las emociones, junto con ese magistral uso del piano al más puro estilo impresionista de Debussy, harán que cualquier adulto, evoque sus años de adolescente y se entierre en kleenex.

   Bien, tenemos ambientación, trasfondo, música, un buen diálogo ¿Qué puede faltar para que digamos que sin duda puede ser una de las mejores películas del año? Exacto, los personajes.
   Porque, podríamos pensar que al ser la representación de unas emociones, los protagonistas de esta historia serían planos y predecibles, y si bien es cierto hasta ese punto, lo impresionante de esta película es que hasta ellos tienen momentos de cambio y evolución, ligados de forma intrínseca con la pequeña Riley.
   No puedo contar mucho sobre ellos, pues el spoiler no es una opción, pero solo con el traler, uno puede simpatizar con la carismática Alegría, reirse con Miedo e Ira, e impresionarse con las brillantes salidas de diálogo que tiene Asco. ¿y que pasa con Tristeza? Eso tendréis que descubrirlo
vosotros mismos, corriendo al cine para contemplar con vuestros ojos el verdadero séptimo arte en animación, lejos de cualquier opinión que servidora os haya podido trasmitir con estas palabras.  

Por eso, sentaos, disfrutad, reid y disfrutad de una buena sesión de lloros con Inside Out.



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