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viernes, 13 de febrero de 2015

El Último Pasajero de Manel Loureiro


     Puede que no sea la mejor forma de empezar un blog, pero es nunca hay una buena forma de empezar algo nuevo. Asi que aqui vamos.

    Dentro de poco, se harán dos años desde que el escritor Manel Loureiro, decidió matar a sus zombies de una vez por todas, para embarcarse en un escalofríante thriller a bordo de un transatlántico maldito de los años 40.
Todo comienza en la mitad del océano Atlántico, cuando un inocente carbonero se topa con un monstruoso barco nazi a la deriva. Las luces están apagadas y nadie contesta. Pero… la comida en su lujoso salón está caliente, recién servida, y el hielo de las cubiteras aun empieza a derretirse. Los pasillos están desiertos y ni el metal del casco se atreve a crujir para no romper la quietud del lugar.
Lo único con vida en ese barco: un niño y la oscuridad.
¿Estáis lisos para subir al Valkirye?

            El Último Pasajero es un billete de ida y no retorno a las entrañas del mismísimo infierno, donde una joven periodista, Kate Kilroy, se ve arrastrada por el reportaje de su vida, la cual podría catapultar su carrera. Eso si sobrevive a un, aparentemente inofensivo, viaje de tres días.
Sin duda, Manel Loureiro, ha conseguido dejar atrás a los “no muertos” y crear un ambiente tan terrorífico y tenso, que te dejará los pelos como escarpias. 
Al menos durante las primeras páginas.

Siendo una idea inicial prometedora y un comienzo a la altura de las novelas de Stephen King, debo reconocer que a medida que se sigue el curso de los acontecimientos, la novela pierde ese ambiente tétrico y oscuro que el autor había conseguido crear al principio.
Con personajes sin importancia demasiado elaborados, historias interpersonales que parecen metidas a presión, comparaciones fuera de lugar que te hacen perder el hilo de la acción, el ligero exceso de escenas eróticas para ser un thriller y el abuso totalmente indiscriminado del clift-hanger, te hacen llegar a un punto en el que no quieres seguir leyendo y lanzar la novela al otro lado de la habitación.
Eso, o terminarla solo para ver cómo demonios soluciona el  lío en el que se ha metido. No la protagonista, si no el propio autor, pues termina creando un monstruo literario que ni el mismo puede dominar y que intenta cerrar con la mayor coherencia posible. En mi opinión, no lo consigue.

            Cierto, que no debemos ser muy duros con Manel Loureiro. Es su primera novela tras la triología de Apocalipsis Z y no es fácil pasar de una temática postapocalíptica a una novela histórica de terror. Lo que le ha pasado a este autor es un error de novato en cuanto a documentación.
Cuando un escritor se propone hacer una novela histórica, es muy normal que se tome un tiempo de documentación pero corre el riesgo de pasarse con los datos. 
Me explico. El autor descubre tantas cosas interesantes para ayudarle a ambientar su nuevo trabajo, que quiere volcarlo todo en su obra y termina excediéndose, cansando al lector. 

            Uniendo esos excesos, con el hecho de que se ha convertido en un escritor totalmente comercial, haciendo literatura de lectura y venta fácil, muy bien lo va a tener que hacer en su próximo trabajo (se espera que se publique en Marzo de este año) para recuperar  la confianza de sus lectores.

¡Buena suerte, Manel!

           

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